Un código QR en la mesa y un enlace para mandar por redes. El pedido entra
directo a la pantalla de la cocina, y al cliente le llega un WhatsApp cuando está listo.
1
Se acaba el papel
El pedido llega escrito, con lo que el cliente pidió y lo que no quiere. Nadie
vuelve a descifrar una letra ni a repetir un plato.
2
Nadie se para a preguntar si ya está
Le llega un WhatsApp cuando su pedido sale. La barra deja de ser una sala de espera.
3
Cobras como quieras
En caja, por transferencia con comprobante, o en línea con Nequi, PSE y tarjeta.
4
Los clientes quedan guardados
Sabes quién vuelve, quién dejó de venir y puedes escribirles. Ese es tu activo,
no el de una aplicación de domicilios.